Siguiendo el trabajo donde lo dejé (no estaba muerta, estaba de parranda :-), y en la onda de las turmalinas (piedras hermosas donde las haya), hoy hablaré un poco sobre la Turmalina azul.
Este precioso ejemplar, conocido también como indicolita, en tonos que van desde el azul profundo al azul claro, y poseedora de las características estrías de su familia, funciona de maravilla para trabajar centros como la garganta y el entrecejo. La vibración de su color favorece el desarrollo de las percepciones psíquicas, la intuición y la “visión”, así como la canalización y conexión con el Ser y la meditación, cuando se usa en éste último centro. Cuando desees discernimiento y conectar con tu sabiduría interior, nada como una Turmalina azul para ayudarte en ese propósito, colócala en el entrecejo, con su extremo orientado hacia la coronilla, respira profundamente varias veces y sumérgete suavemente en la “autopista de la información interior” :-)
A nivel de la garganta, la Turmalina azul actúa fomentando la expresión fácil y un magnífico sentido de libertad, aporta asimismo, inspiración, serenidad y alegría, todo un bálsamo para el espíritu.
Por su estructura en forma de estrías (natural, sin pulir), la Turmalina azul es idónea para desbloquear los centros mencionados, puesto que éstas favorecen que la energía estancada pueda fluir y con ello facilitar que el centro en cuestión recupere su equilibrio. Por ende, la Turmalina azul es útil en todo bloqueo manifestado a nivel de la garganta como afonía, tartamudez, faringitis, amigdalitis, ronquera, tos, etc., u otros de orden psicológico (frecuentemente enmascarados tras aquellos), como puede ser timidez, rabia contenida (no expresada), temor a exponer los propios pensamientos, incapacidad para decir No, dificultades para comunicarse libremente de otras maneras a parte del habla, tales como la expresión artística, la escritura u otras actividades creativas.
Y en lo que respecta al centro del entrecejo (6to chakra), la Turmalina azul es útil en dolores de cabeza por exceso de estrés mental, congestión nasal, molestias en los ojos y cuando existen dificultades para serenar los pensamientos, o hace falta claridad para tomar decisiones, obtener ideas, etc.
La Turmalina azul es sinónimo de comunicación, expresión, exteriorización y libertad y trabaja especialmente bien con Turquesa y Lapislázuli para crear una experiencia fisica, tangible, de satisfacción y bienestar. Trabajar con esta piedra te ayudará a sentirte bien con quien eres, en paz contigo misma/o y te será de mucha ayuda en cualquier programa de autoayuda con afirmaciones.